Ventilación en espacios cerrados
La ventilación en espacios cerrados juega un papel muy importante en la calidad del aire en interiores, la salud de sus ocupantes y la eficiencia energética de los edificios. Una mala ventilación o circulación del aire puede generar problemas como la acumulación de contaminantes, el aumento de la humedad y la proliferación de microorganismos afectando al confort y seguridad.
¿Cuál es el principal peligro de los espacios cerrados?
El principal problema de los espacios cerrados es la falta de renovación de aire, el aire estancado o la ventilación deficiente. La renovación del aire mantiene la máxima aportación posible de aire del exterior, ya sea mediante ventilación natural o con sistemas de climatización.
¿Qué debemos evitar en los espacios cerrados?
Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), con el informe de transmisión del SARS-CoV-2 (realizado durante la Covid-19) y apoyado en el estudio “Small droplet aerosols in poorly ventilated spaces and SARS-CoV-2 transmission.”, debemos evitar que quede aire estancado en los espacios cerrados. En este estudio se recrea las gotas en suspensión generadas por la tos y comparan diferentes tipos de ventilación en espacios cerrados y en la habitación mejor ventilada, después de 30 segundos el número de gotas en suspensión se había reducido a la mitad, mientras que sin ventilación esto tomó alrededor de 5 minutos.
También, según el estudio realizado por varios profesores del National Institute of Allergy and Infectious Diseases (Hamilton, MT), las partículas pueden quedar suspendidas en el aire hasta tres horas si no hay corrientes, y la gente podría contagiarse al inhalar.
Como vemos en esta recreación, los aerosoles se proyectan a varios metros y alcanzan la altura de hasta tres metros:

Teniendo en cuenta que los aerosoles se liberan incluso cuando una persona asintomática exhala, habla o canta, es muy fácil que en el interior de edificios se produzcan contagios por el estancamiento del aire.
¿Por qué es importante la ventilación del aire en espacios cerrados?
Los espacios cerrados y mal ventilados pueden generar problemas como:
- Acumulación de CO2 y contaminantes: pueden causar fatiga, dolores de cabeza y una menor concentración.
- Aumento de la humedad y condensación: favorece la proliferación de moho y bacterias que pueden dañar la estructura del edificio.
- Mala calidad del aire: una mala calidad en el aire ambiente puede generar alergias, irritaciones respiratorias y otros problemas de salud.
Ambientes cargados y poco confortables: la falta de circulación del aire reduce la sensación de frescura y, por lo tanto, el confort térmico.
¿Qué opciones tenemos para la ventilación en espacios cerrados?
Para renovar el aire de un espacio existen diferentes métodos de ventilación para espacios reducidos.
Ventilación natural
Es la forma más simple y económica para mejorar la ventilación en espacios cerrados, con la apertura de ventanas y puertas. Este método es la mejor solución frente a espacios con aperturas cruzadas que permiten la entrada y salida del aire de forma eficiente.
Ventilación mecánica
En edificios de grandes dimensiones como centros comerciales, oficinas, aeropuertos, etc., la ventilación mecánica se convierte en la solución ideal, ya que consigue garantizar la renovación del aire.
- El ventilador extractor de pared Airwall permite extraer y renovar el aire en edificios, especialmente en gimnasios, granjas, naves industriales, etc.
- El uso de ventiladores de techo permite mejorar la distribución del aire y evitar que el aire se quede estancado, además mejora la eficiencia de los sistemas de climatización y reduce la necesidad de utilizar otros sistemas como la calefacción o aire acondicionado.
- Utilizar un ventilador direccional permite reforzar la ventilación en zonas concretas, dirigiendo el flujo de aire hacia puntos específicos.
- En instalaciones donde existen exutorios, los ventiladores industriales HVLS pueden utilizarse en modo reverso para actuar como extractores. De esta manera, el ventilador succiona el aire estancado a nivel de suelo y lo dirige hacia el techo donde se encuentran las aperturas de los exutorios para expulsarlo al exterior. Cuando haya menos presencia de personas, se puede invertir su funcionamiento para permitir que entre aire nuevo al edificio.

Los edificios cerrados como aeropuertos, estaciones o centros comerciales disponen generalmente de sistemas de renovación de aire que deben funcionar al máximo de capacidad para renovar el máximo caudal de aire posible. Estos sistemas inyectan aire fresco en las capas bajas de aire y extraen el aire de las capas superiores. Como ayuda a estos sistemas, los ventiladores HVLS de techo pueden evitar que exista aire estancado a nivel de suelo y forzar a que el aire de las capas inferiores suba a las capas superiores para ser renovado, haciendo más saludable el aire donde se encuentran las personas.

Con esta simulación vemos cómo el aire del suelo donde se encuentran las personas se limpia, sube por la pared y pueden recogerlo los sistemas de renovación cuando tiene una velocidad menor:
¿Cuál es el número recomendado de renovaciones de aire por hora?
Según el documento de Recomendaciones del Ministerio de Sanidad, se recomienda un mínimo de 12,5 L/segundo y ocupante (450m³/h), incluso para establecimientos comerciales, valor que el Reglamento de Instalaciones Térmicas en Edificios atribuye a IDA 2: aire de buena calidad.
Si queremos calcular cuánto aire extraemos bastará con multiplicar el área de apertura por la velocidad del aire.
Por ejemplo, una sala de 20m² y 2,6m de altura con una ventana de 75x120cm y un ventilador que mueva el aire a una velocidad entre 0,2 y 0,8 m/s estaría realizando entre 12,5 y 50 renovaciones por hora, asegurando una renovación completa en menos de 5 minutos.
Si la velocidad del aire fuera de 0,8m/s, en la sala de apenas 20m² podría haber hasta cinco personas.

Los ventiladores HVLS diseñados por Magnovent garantizan una velocidad del aire de 0,5–1,2 m/s a nivel del suelo en toda el área ventilada, lo que permite tasas de renovación de aire muy elevadas, especialmente cuando hay más aberturas o flujos de extracción más fuertes.
En definitiva, la utilización de ventiladores de techo, ya sean domésticos o industriales tipo HVLS, en conjunto con exutorios, ventanas y puertas abiertas o sistemas de ventilación mecánica, es una herramienta muy valiosa para la ventilación de espacios cerrados con muchas renovaciones de aire por hora, lo que ayuda de forma considerable a impedir que los virus se propaguen por falta de ventilación en espacios cerrados, como recomienda Sanidad y la OMS.


